Esas cosas horribles que pasan cuando el amor se acaba…

 

Tal vez sea muy pronto para reflexionar sobre todo esto que estamos viviendo, sobre ésta ruptura y parteaguas en nuestras vidas.

Pero se me antoja escribirte porque constantemente me sorprendes, cuando creo que realmente estás cambiando me demuestras de manera muy certera que no es así. Y en realidad está bien, estoy entendiendo que no debes cambiar, me refiero a que no debes hacer nada porque yo o cualquier otra persona te lo pida.

Cada uno nacimos con un carácter y nuestras respectivas personalidades se fueron formando con cada día de vida, de modo que hay cosas que ya son muy nuestras, aspectos que están tan adheridos que nos siguen y nos seguirán a todas partes y está bien porque todo eso nos hace ser como somos, nos hace únicos, especiales…humanos.

Hoy de regreso del colegio, camino a casa, les dije a los chicos que su papá los vería por la tarde a lo que el niño preguntó: ¿mi papá o tu ex marido? Y a lo que la niña contestó: ¿o sea, qué te pasa, estás menso o qué? Y el niño contestó: ¿pues es la verdad no? Dice mi papá que mi mamá se quiere divorciar y va a ser su ex marido.

Y de ahí en adelante se desarrolló una discusión entre ellos, fuerte…porque comenzaron a ofenderse uno al otro, ella opinando que el niño era un imprudente y un tarado porque siempre malinterpretaba las cosas y se lo creía todo. Y él diciéndole que ella era una metiche y la peor hermana porque nunca lo dejaba hablar.

Yo pregunté: ¿Me pueden decir qué fue exactamente lo que dijo su papá? Y nuevamente pelearon intentando cada uno dar su versión. Medio concluyeron diciendo que estaban contigo y que tú simplemente estabas haciendo “bromas” acerca de que yo ya no te quiero, que yo me quiero divorciar y que qué tal sería que mamá tuviera un novio. Lo último que dijeron fue que ellos ya habían entendido que tu y yo tenemos un problema…bueno, que YO tengo un problema porque soy YO la que se quiso separar, porque soy YO la que se los trajo a vivir conmigo y porque soy YO la que llora, grita, se pone mal, la que ya no te quiere etc.

Te mentiría si te dijera que no me enojé, a decir verdad me dio mucha rabia, pero mi coraje era por verlos pelear y ofenderse uno al otro.

Armas con las cuales contraatacar…claro que las tengo. Claro que puedo bromear yo también. Y ni siquiera tendría que esforzame pues viven conmigo. El tiempo que los tengo es suficiente para voltear las cosas y meterles lo que yo quiera. Me puedo hacer la mártir con absolutamente todo. La atención, el dinero, otras parejas, el trabajo, la casa…pero, se trata de eso? De ponerlos en medio? De obligarlos a escoger a quien querer y a quien culpar? De enterarlos a su edad de la clase de errores que pueden cometer sus papás?

Yo me pongo a pensar si esas bromas o comentarios que haces con ellos que son unos niños y son tus hijos, qué tanto se te saldrá sin pensar o sin querer con toda la demás gente. Pero, eso ya no es mi problema, en realidad es tuyo y es grande, porque terminas arrepintiéndote de lo que dijiste o hiciste. Ya no puedo ayudarte, ya no pude ayudarte.

Me frustra un poco no tener a la mano la sabiduría para hablarles con la verdad sin lastimarlos, no tener la entereza y la fuerza necesaria en éste preciso momento para poder protegerlos y que no sufran. La impotencia es grande cuando se trata de entender que sus edades no me permiten penetrar como yo quisiera en sus mentes y corazones.

Entiendo tus resentimientos, tu coraje, tu decepción, tu tristeza…tu corazón roto incluso. Pero verdaderamente creí que tratándose de ellos realmente estaríamos en sincronía porque los amamos y deseamos lo mismo para ellos.

En ese sentido vas a ganar siempre porque yo no tengo voluntad para envenenarles el corazón en contra tuya, no podré nunca sacar TUS errores a relucir y utilizarlos en MI beneficio y por ende en TU perjuicio y no podré hacerlo nunca porque ESO los lastima. Escuchar a las dos personas más importantes de su vida hablar mal uno del otro, o bien oír críticas destructivas sobre tu conducta o la mía sólo provoca que ellos se sientan mal y no me quiero imaginar lo que puede dejarles marcado para siempre. Inseguridad, resentimientos, desconfianza en sus relaciones con los demás, egoísmo, introversión….son tantas las maneras en las que pueden verse afectados de por si que no quiero contribuir más hablándoles de nuestros errores, contagiándoles mis miedos o haciéndolos partícipes de mi dolor, mis dudas o mis frustraciones.

Me importan  y los quiero proteger tanto que hasta de mi misma lo haría. Soy capaz de dártelos mañana mismo si sé que contigo van a estar mejor, que contigo van a crecer bien, que serán más felices, que tendrás más paciencia, fortaleza y sabiduría para sacarlos adelante. Que tus acciones nunca les harán daño como las mías.

Fue muy triste oír al niño decir: mami por favor no le digas a mi papá que te dije lo que nos dijo porque no se va a enojar contigo sino conmigo…y ella diciéndole: claro que si, eso mismo te dije, pero aparte no debemos decir nada porque entonces ella le va a reclamar a mi papá y se van a pelear.

Es triste y desconsolador que nuestros hijos nos quieran proteger a nosotros…de nosotros mismos.

Puedo hacer muchas cosas porque he estado entendiéndome, perdonándome y ayudándome a mi misma en los últimos días. Si me va a tocar que mis hijos me odien por ser honesta conmigo misma, entonces así será. Prefiero que lo hagan por haber sido fuerte que por haber sido débil. Eso por lo menos les enseñará algo más positivo.

Estoy segura de que encontraré la forma de hablar con ellos, aunque me tarde lo que me tenga que tardar. No los puedo proteger de lo que tú les digas, de tus comentarios sin pensar, de tus bromas, de tu resentimiento hacia a mi.

Sólo puedo decirte que un día vas a estar mejor, un día te vas a levantar bien, un día vas a ver salir el sol y tendrás ganas de vivir y ser feliz de nuevo. Yo te deseo que ese día los tengas contigo y puedas verlos,  abrazarlos y por dentro saber que te quieren y te ven grande porque yo voy a estar trabajando en eso. Yo me voy a encargar de que te quieran siempre y te vean como lo que eres…único, irrepetible, indispensable, importante… como lo es un papá simplemente.

Gracias por enseñarme cada día que tengo que ser más fuerte, por ayudarme a ver que hay mucho camino por andar, que me falta mucho todavía para sacarlos adelante. Gracias por hacerme ver hasta donde estarás y hasta donde debo estar yo.

Gracias por terminar con mis dudas y  hacer más fácil mis decisiones.

Decirte cuanto lo lamento ya ha de sonar hasta desgastado, igualmente si te digo que de corazón deseo que estés bien. No puedo hacer más. Como te habrás dado cuenta, ellos  son suficiente para no para pensar en mi, tal vez por eso no tengo tanto tiempo para dedicarme a sufrir y estar recordando si hiciste o no, si dijiste, si fallaste…si estás equivocándote, si me lastimas o te lastimo yo. Si te contesto las indirectas, las agresiones. Si me dedico a educarte o a madurar yo misma.

Hoy me di cuenta de lo mucho que me necesitan. De lo mucho que te necesitan. De que tienen dudas y se confunden pero no saben cómo reaccionar.

Y yo los traje al mundo, ellos existen porque nosotros quisimos, así que por lo menos yo pretendo hacer lo que me toca, ser su mamá, amarlos y protegerlos. Cuidarlos, guiarlos y educarlos. Pretendo abrazarlos y DEMOSTRARLES que de verdad son lo más importante para mí. Pretendo enseñarles que aunque su mamá no supo lograr sostener su matrimonio por lo menos se esforzó por hacerlos lo más felices que se pudiera. Pretendo enseñarles que la vida se trata de decisiones y que tienen consecuencias y que hay que afrontarlas y vivir con ellas. Pretendo que crezcan fuertes y que por lo menos cuando sean adultos puedan con sus propias vidas. Pretendo que entiendan que a lo mejor ahorita ven su mundo nublado y gris pero que los voy a tomar de la mano y veremos salir el sol juntos.

Para eso te necesitamos a ti, pero si por creer que ya no somos una familia porque no vivimos juntos sientes o decides no participar, es tu decisión.

Tómate tu tiempo así como yo me lo tomé. Piensa, siente, sufre, afronta y vive lo que tengas que vivir. Ellos aquí están, te aman y no creen que les estás jodiendo la vida, al contrario, están dispuestos a luchar en las circunstancias en las que estamos y sé que lo están porque son niños inteligentes, con los que puedes dialogar y llegar a acuerdos. No los subestimes. Están en el mismo tren que nosotros y le están echando ganas…nos están poniendo el ejemplo.

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