Los hijos son un estorbo…

    Pues sí, tema delicado, de hecho casi nadie lo habla, por el miedo a qué dirán, qué pensaran de mí, por el miedo a los remordimientos de padres. Pues les cuento, aunque sé, nos les diré nada nuevo!

     Analicemos la situación desde el mismo momento de su planeación, son un estorbo. Ahora que si no estaba planeado, peor!

     Estorban, porque en el mejor de los casos, ya no somos dos, ahora somos tres. Empiezan a ocupar espacio, primero en el corazón, desde que sabes que viene en camino, después en la barriga de mamá y en el cerebro de papá, agárrate, ya nada será igual.

     Y empieza lo bueno, son un estorbo para la economía familiar, a comprar ropita, cuna, carrito, silla, biberones, pañales y leche, no perdonan, no hay forma de escapar, invasión no sólo mortal, total. No hay salida ni fin…le sigo?

     Piensa en tú espíritu, alma, pensamiento y corazón, no más independencia. Hablemos de si se enferma, son un estorbo para tu paz interior, para tu tranquilidad emocional, al grado de llegar a estorbarle a tu fe. Del egoísmo ni hablamos, los hijos le estorban de sobremanera!

     La individualidad, adiós, no existe. Una amiga decía que nunca tendría hijos para no tener que compartir su helado jamás, cosa que no se cumplió y ahora no sólo comparte su helado…

     Esa encantadora y maléfica criatura no sólo le estorba al gusto de comerte un helado completo, a cualquier hora comes en pausas, entre que él come y sus idas al baño, le estorba a tu individualidad.

     Hablando de las idas al baño, les cuento de las mías. Me estorba su compañía, pero le tengo una sillita a un lado para que este cómoda, aunque con las naricitas tapadas.

     Los hijos son un estorbo para el sueño, nunca más vuelves a dormir de forma continua, que si hace frío y se descobija, que si está enfermo, que si tiene que comer a media noche, que si llora, que si está inquieto, que si respira… puedes creerlo?

     Pero eso no es todo, cuando crecen, tampoco duermes. Porqué aún no llega, que si entra temprano al cole, no te quieres quedar dormido y estas pendiente del reloj, que si mañana es su primer día de trabajo… que nervios!

     Que estorbo cuando tus únicas desveladas son por cuidarlos, alimentarlos o limpiarlos, cuando tienes que sacrificar tu salida a una reunión, fiesta o evento, porque no hay quién cuide de él, si, sacrificio, no hay porque negarlo, sin embargo repito, esa encantadora y maléfica criatura, voltea te ve, sonríe o con alevosía te enreda entre sus bracitos. Ya sé, ya se nos olvidó el sacrificio, lo sé, lo sé, que listos son.

     Bueno, no hay sacrificio, voluntariamente te quedas! Una mejor idea que salir? Si, ver una película, te recomiendo algunos temas: Baby tv, El rey León, Toy Story, Up, Buscando a Nemo, Monster Inc, sigo?

     Una idea mejor, ver tv, te paso algún dato de los personajes de caricaturas o series infantiles, me los sé todos!

     Admítanlo son un estorbo, la cama ya no es sólo tuya, ya no cabes, no importa el tamaño, dormirás en la orilla siempre, te lo prometo,  si bien te va, sales librado de una fractura de nariz del golpe de ese piececillo que parece inofensivo, qué tal los manotazos en la cara, verdad que estorban?

     Pero, que complicado pasarlo a su habitación, yo no podría dormir sin ese pequeño estorbo, por lo menos, aún no.

     Son un verdadero estorbo para el aire que respiras, y otra vez esa encantadora y maléfica criatura te besa, te babea, te susurra al oído palabras de amor, te roba el aliento.  Nunca más volverás a sentir soberanía, son el estorbo voluntario a eso que ya no me acuerdo bien como es, pero le llaman libertad.

     Sería bueno crear una ley donde pudiéramos tenerlos en una cajita de cristal irrompible, ahí verlos crecer sin sufrir, ser inmensamente felices, nunca enfermos, nunca lastimados, nunca invadidos por nadie más que por nosotros para besarlos, abrazarlos, dormirlos, apapacharlos, comérnoslos a besos!

     Pero hasta para esa ley son un estorbo, ya que es sabido que tendrán, lo quieras o no, que experimentar por si mismos todas las lecciones de vida, peligros, aventuras que la vida les dará y tu como padre solo serás espectador.

     Sí, los puedes cuidar, los puedes proteger, dirigir, etc., pero al fin tendrán que vivir su propia historia, o sea ni en eso podrás intervenir del todo, son un estorbo a la voluntad de querer ser parte de cada momento de su vida, que si el primer día del colé, que si su primer lucha por el juguete, que si su primer enfrentamiento o regaño de alguien que no eres tú, cómo lo hará el solo. No podrás estar siempre, así que repito son un estorbo, turban tu tranquilidad, emoción y sentimiento de protección, que impotencia.

     Es más, son un estorbo para la paz mundial, cuando los sabes lastimados y te conviertes en un ser maléfico, que ni el cine ha creado y eres capaz de devorar a quien se atrevió a dañarlo sin importar la edad, sexo o condición humana del agresor.

     Estorban a tu status social cuando tirados en el piso pataleando, llorando y con la baba y el moco hasta el cuello, adquieren una fuerza superior, que no puedes calmarlos, levantarlos y tranquilizarlos ante los ojos atónitos, sobre todo de aquellos que aún no son padres. Qué dirán de mí, cómo no puede con una criatura tan indefensa, pues no, no se puede.

     Mi hija es apenas mi estorbo favorito de seis añitos, pues con esos poquitos años hace que mi energía se agote o quede en números rojos, aun no entiendo cómo lo logra, con tan solo seis añitos. Tengo diez años practicando yoga y en ningún momento he experimentado ese agotamiento. Tiene la capacidad de enfrentarme con el límite de mi paciencia, algunas veces le estorba, me ha contado que le estorba!  

     El peor de los desenlaces es que, por lo que veo, yo sigo siendo un estorbo a la estabilidad de mi madre y aún más he oído que nunca dejamos de serlo, así que esto no se acaba, hasta que se acaba.

     Ahora que, es totalmente cierto que el intercambio es en demasía justo.

     Te dan a conocer un amor tan genuino, incondicional, te iluminan la vida, te enseñan la verdad de las cosas, te dan unas lecciones maravillosas, te regalan los mejores momentos de tu vida, conoces los verdaderos besos de amor, te hacen descubrir en ti habilidades increíbles, te convierten en un súper héroe y te la crees… Pues sí, son un estorbo encantador.

Letras donadas a éste blog por: KrissMe.

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