Benditos 40

Cumplir 40 lleva implícito no andar perdiendo el tiempo en tonterías, ya no hay espacio para eso ni para preocupaciones innecesarias.

Yo desde mis treinta y tantos ya soñaba con cumplir 40 y me imaginaba hasta mi pastel de cumpleaños lleno de velas encendidas. Yo sé que muchas de ustedes van a leer ésto con horror pero sé que habrá muchas otras que piensen como yo, que es una edad de bendiciones de todos los tamaños. Una edad para sentarse y relajarse como si estuviéramos en la playa a la orilla del mar, sintiendo la brisa en la piel y escuchando el movimiento de las olas.

Estoy en la antesala y ya desde ahora me la estoy pasando bomba.

A esta edad una ya no quiere preocupaciones ni presiones, quieres hacer de tu vida lo que te place, quieres un hombre independiente, que te acompañe pero no te agobie.

Ya te conoces, ya te has aceptado y si no, ya no tienes miedo de ir a sentarte con el psicólogo para que te ayude con esos “arreglos de último momento” porque si tiene solución pues pondrás manos a la obra y si no…ya estaría de Dios y a lo que sigue.

¿Qué pasa? Pues que ya no sientes esa necesidad de quedar bien con el resto del mundo, te basta con estar bien contigo  misma y con quienes viven contigo, ya no te vuelves loca por estar a la moda y eso es porque ya tienes tu propio estilo, sabes lo que se te ve bien, lo que te queda y te gusta.

De repente te das tiempo para ti, pero de otra forma, tomas ésa clase de cocina o de francés que siempre habías querido, haces cita en el spa o planeas viajes con tus amigas. Se van llegando ésos días en los que te independizas, de cierta forma, del marido y de los hijos para darle cabida a aquello de lo que tú tienes ganas.

Si tienes hijos comienzas a sentirte más centrada en el camino, te hacen batallar pero ya conoces tus alcances, tu fuerza y lo que quieres para ellos.

Las mujeres de 40 pueden estar casadas, divorciadas o solteras y de todos modos tienen en común que son más libres. De pensamiento, palabra y obra.

Yo lo veo y lo compruebo con mis amigas, distintas todas, de diferentes ambientes, ocupaciones y ciudades incluso, pero las veo plenas, con convicción y opiniones propias. Hace poco, platicaba con una de ellas y hablábamos de la poca o nula importancia que tienen ahora aspectos que en otros años nos hubieran quitado el sueño como es la opinión que puedan tener los demás de nosotras.

Veo a mis amigas plenas y hermosas simplemente porque disfrutan su peso, su edad y sus circunstancias. La gran mayoría ya amamos, ya buscamos, ya sufrimos, ya vivimos y aunque ni de chiste estemos viejas sí creo que estamos en una edad privilegiada, en donde puedes aplicar esa madurez y plenitud en toda tu vida.

Yo aspiro a ser una “señorita del cuarto piso” en plena uso de mis facultades mentales y físicas. Seguramente seguiré luchando con mis enemigas eternas, las calorías, pero me seguiré comiendo los Skittles y las palomitas cuando se me pegue la gana porque ya no creo aquello de que el buen sexo depende de un buen cuerpo. Me cuido, pero prefiero demostrarle lo que sé hacer. Tal vez hasta podría decir que experiencia mata juventud.

Espero mis canas, lista para pintármelas si no me gusta como se me ven pero no porque me vaya a avergonzar de ellas. Sin duda llegarán muchas cosas que no disfrutaré tanto, como la menopausia, y el deterioro normal del cuerpo pero para ser honesta, me siento más feliz que nunca, porque lograr llegar a esta etapa del camino con más cosas positivas que lamentaciones es como tener un pie en esa playa que mencioné al principio.

Yo digo que disfrutemos los 40 con la seguridad de que todo tiene remedio, un espacio, un significado y un tiempo. Gocemos la libertad de ser como queremos. Hay que comenzar a saborear el “para cuando tu vas, yo ya fui y vine” y la capacidad de decidir sobre tu vida con conocimiento y no a lo idiota como suele hacer uno a los 20.

Yo por lo pronto, en un par de días tendré la oportunidad de festejar con comida, vino y seguramente muchas risas, los cumpleaños de dos mujeres que pueden dar ejemplo de lo que es tener 40, estar guapas y ser ellas mismas.

La vida puede tratarnos de muchas maneras, pero lo que cuenta es lo que te deja, lo que decides aprender y lo que haces con ella. Por eso, cumplir 40 lleva consigo una paz interior, una que sólo te la da la edad, la experiencia y la aceptación de que la felicidad está en uno mismo y no en los demás así que a cumplirlos y gozarlos contentas.

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