Amar, comer y dormir a destiempo…

Sophie

Me desperté cuando lo escuché decir: “Amor, ya son las 10 de la mañana”. Maldije por dentro por haberme quedado dormida, pero al mismo tiempo agradecí la maravilla de que fuera sábado, sin escuela y sin agenda. Le toqué con insistencia la puerta a mi hija quien abrió con un ojo abierto, otro cerrado y gruñendo como hace siempre.

Ya son las 10, ¿no te ha enviando mensaje tu papá para decir por donde viene?

Mmmm…dijo que como 10 o 10:30 llegaba…deja me cambio.

Acto seguido fui con los los niños, a los que literal les jalé las cobijas y les dije que su papá estaba a punto de llegar y que había que cambiarse rápido. Gracias a Dios obedecieron mientras les preparaba una maleta pequeña, las chamarras y los juguetes que querían llevarse.

Todavía no terminaba cuando Víctor ya había llegado y Sofía nos lo anunciaba con un: ¡No manches! ¡Ya está aquí abajo!

Y a movernos todos. Luis sale, amarra a Cobi para que no se salga y abre la puerta para que puedan salir los dos primeros, salgo a saludar y hacemos lo de siempre, platicar educadamente sobre el clima, las necesidades de los niños y lo que se nos ocurra mientras por fin se suben todos.

A las 10:40 de la mañana nos quedamos solos. Desayunamos y sacamos a los perros a pasear, regresando me di un largo baño con Maroon 5 de fondo y me puse la pijama de nuevo…así tal cual vestida me volví a meter en la cama, bueno, sentada y recargada en las almohadas, me entretuve en la laptop y luego Luis propuso ver una película que se hicieron dos.

Amar, comer y dormir a destiempo como yo le digo…fue lo que hicimos.

Ni siquiera sucumbí a la tentación de ir a comprar maíz palomero para que Luis me hiciera sus deliciosas palomitas caseras. Nada, no se me dio la gana salir ni levantarme más que para comer sobras de la semana, que Luis sabe aprovechar y convertir en comidas casi gourmet.

Una de las pocas “ventajas” de ser divorciada es la del tiempo libre que se tiene cuando los niños se van de visita. Y lo entrecomillé porque hay a quien no le encanta eso de que los hijos se vayan con su padre y por lo tanto no lo ven como ventaja, pero a mí sí me gusta, es su papá y ellos quieren verlo. De modo que me lo tomo con filosofía, psicología, valentía….y sin letanía de recomendaciones para el ex marido.

Se suben al auto y pido: “Dios mío protégelos y regrésamelos con bien”. Le cierro a la puerta y me relajo.

Al principio no podía, desde que se los llevaba me entraba la angustia y no estaba en paz hasta que regresaban, sanos y salvos a mis brazos, como si el hombre fuera un total inútil, incapaz de cuidarlos o siquiera comunicarse con ellos. Todo el tiempo pensaba que lo desesperaban, lo hartaban, lo hacían enojar y que les gritaba o los trataba mal.

Hasta que un día me cayó el veinte de que sufría por idiota nomás, porque los niños regresaban encantados, felices de haber pasado el fin de semana con su papá, contando lo que les había comprado, a dónde los había llevado entre otras linduras…que nunca había hecho. Tanto así que ya hasta quería que me llevaran a mí también.

Así que muy pronto, después de tal iluminación en mi mente, se llegó el primer domingo en el que desperté y me di cuenta de que ya eran las 11…sonreí, abracé a mi almohada y volví a cerrar los ojos. Cuando me gruñeron las tripas fui a la cocina, tomé un tazón, me serví cereal con leche deslactosada y me regresé a la cama.

Amo a mis hijos, no me encanta que tengan que viajar para ver a su padre y puedo decir que a veces hasta los extraño…pero confieso que éstos fines de semana son un regalo, un tiempo que aprovecho todo lo que puedo y más ahora que tengo una relación.

Aprendí que van con su papá a disfrutar y  a relajarse también un poco de los padres que tienen diario en casa, que regañan, corrijen y exigen. Para todos aquí es un respiro, la recarga de pilas que ocupamos para seguirle…y nos va bien.

Disfruto como cuando, estando casada, le encargaba los niños a mi mamá ¡Y corríamos a encerrarnos en la casa! ¡Sí! Comprábamos comida y el chiste de estar sin niños se reducía a meternos en la cama a ver la tele, comer y dormir. Pero casados es más difícil, ni tu madre ni tus hermanas están deseosas por cuidar a tus tres hijos cada vez que se te ocurra, o cada vez que te canses y necesites un break. Así que terminas convirtiendo tu regalo de cumpleaños en tiempo para ti o poniendo de pretexto el aniversario de casados, con tal de que te los cuiden unas horas o todo un fin de semana.

Pero ahora ya no es así, por eso dije al principio que ésa era una de las ventajas del divorcio. Tienes tiempo para ti y les voy a decir algo a las que están en la misma situación que yo pero todavía no lo disfrutan: nada se gana con quejarse y angustiarse, da lo mismo estar sentada o acostada rumiando como las vacas el disgusto de que los niños estén con ese hijo de su tal por cual, quién sabe en dónde y haciendo qué. Da lo mismo quedarse así que leyendo un buen libro, irse de fin de semana con las amigas, salir al cine, a cenar o quedarse en casa y aprovechar para depilarte completita, bañarte a gusto, bailar mientras te peinas, comer lo que se te antoje y echarte a ver una peli o escribir en el blog…que es lo que yo hago cada vez que cierro la puerta.

La vida sigue, el tiempo no se detiene y si te vas a esperar hasta que tus hijos crezcan para dedicarte tiempo…créeme, ya ni la depilada completa te va a servir. Después de todo, los tienes siempre, los crías, los educas y los disfrutas mucho más que él, que sólo los ve algunos fines de semana y a veces entre semana. Los chicos también necesitan a su padre, sólo ellos saben el porqué, pero así es y mientras ellos se sientan bien con ese ir y venir pues…¡a ponerle buena cara! 

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3 pensamientos en “Amar, comer y dormir a destiempo…

  1. Que grande.
    Cómo disfruto cuando te leo. Las ideas claras, sin reproches.

    Luego.. además, la singular manera de expresarte (que sin duda es común entre los que vivís al otro lado del Atlántico.
    Lo dicho, un placer.

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  2. CUando uno tiene poco tiempo se acaban echando de menos las cosas más normales del mundo. Leer, darse un baño, ver una película, dormir hasta las tantas. .. En realidad tampoco pedimos tanto no? Ahora estoy más relajada pero hace tiempo apenas tenía tiempo para mi y lo que más deseaba era dormir y quedarme en casa haciendo el vago!!

    Un beso!

    Le gusta a 1 persona

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