¡Maldito frío que cala hasta los huesos!

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Caras vemos, mañas, prejuicios, costumbres y gustos no sabemos.

     Comienzo así porque he traído la inquietud de contarles de mi grandísima dificultad para cumplir con mis obligaciones cotidianas en temporada de frío. No vivo en Alaska, Rusia o Canadá…bueno, ni en ningún estado del norte de mi país, que es en donde está calando más el frío. Nomás vivo en Zacatecas, donde a lo mucho en éste invierno hemos estado a 7 grados bajo cero.

Pero cada quién su temperatura corporal y su sensación térmica. A mí el frío me mata el cuerpo y a veces hasta las ganas. Todas las mañanas me visto de “cebolla”, “lechuga” o cualquier cosa que se les ocurra que lleve capa sobre capa de ropa. Soy friolenta sufridora.

Si me despierto y veo por la ventana que está nublado, frío y con aire además, de plano quiero llorar, hago pucheros y me quejo de que el día estará fatal y ya desde ése momento casi, casi, me duelen las manos nomás de pensar en el agua helada a la hora de lavarme los dientes o los trastes.

     Me pongo una manta en las piernas para poder trabajar y tiemblo de todos modos. En el invierno se me seca el cerebro para hacer de comer porque yo soy mujer de ensaladas y pollo asado, lo de hacer sopita caliente o caldos nomás no se me da, no es lo mío. Sufro.

Y luego está lo de ir al spinning todos los días, salir chorreando de sudor y tener que llegar a casa a ¡b a ñ a r m e!sufro. No hay costumbre más horrenda y equivocada que ésa de tener que bañarse todos los días, ni que oliera una tan mal, además hay que tener mucho valor para quitarse la ropa sudada, aguantar el frío que se siente porque tu piel todavía está húmeda y luego la tembladera y la piel de gallina cuando ya estás ahí, encuerada e indefensa a merced de la maldita regadera…sufro. Me lavo el cabello y el cuerpo como si nomás tuviera un minuto de agua caliente, o sea, en friega. Y me seco el cuerpo igual, con los dientes castañeando y maldiciendo el clima.

     Se llega la noche, los chicos se duermen mientras uno ve la televisión o juega Soda Crush en la computadora, como lo hacemos la mayoría de los padres. Revisas que estén bien dormidos y piensas en esa frase tan fina y bonita que dice: “Vamos a ponerle…Jorge al niño”.

Pero las sábanas están frías, yo traigo pijama completa, calientita, doble calceta en cada pie y el cuerpo acomodado en posición fetal, inmóvil, tratando de que agarre calor…sufro… y comenzamos el “sí, pero espera a que se me quite el frío”, “no te toco porque tengo las manos heladas”, “un ratito más y yo creo que ya”, “yo te lo quito”, “no, no se me va a quitar”…”bueno sí, pero sin quitarme las calcetas porque el frío entra por los pies”…todo, absolutamente todo, en medio de risitas, manoteos y una que otra carcajada.

     Se me quita el frío de pura diversión y forcejeo porque ése hombre que vive conmigo es alto, fuerte y muy terco cuando quiere algo. Estoy sudando cuando todavía ni empiezo. 

     Lo que sigue es sabido y practicado por todos ustedes, con frío o sin él, y sobra decir que duermo calientita (porque aparte tengo sábanas de franela, dos cobertores y un edredón encima) y plácidamente ésas noches, en las que somos muy valientes o la líbido nos hace complot. Esos son placeres mucho más disfrutables en temporada de calor o ustedes de dónde piensan que sale eso de “como burro en primavera”…el invierno no se hizo para el cumplimiento de las obligaciones carnales. Pero hacemos trampa.

Así son todos mis días de invierno, muy sufridos y haciendo malabares para poder funcionar, afortunadamente ya vamos de salida, me queda casi un mes de depilarme las piernas con una frazada en la espalda, de pretextar que los vellos de las axilas sirven para protegerme del frío y de poner cara de angustia si tengo que salir a lo que sea en la noche.

Lo malo es que ésto no va a mejorar sino todo lo contrario, voy que vuelo para comprarme un mameluco, como los de los peques, para evitar que cualquier invierno de éstos me entre un “aire polaco” y hasta me vaya a resfriar…y ya me voy porque ya se me enfriaron las manos y con guantes no puedo escribir.

     Mis respetos para las que aguantan el frío estoicamente y hasta lo disfrutan, y toda mi solidaridad y comprensión para las que son como yo, friolentas sufridoras y quejumbrosas invernales…a cobijarnos pues!

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3 pensamientos en “¡Maldito frío que cala hasta los huesos!

  1. soy friolenta sufridora y quejumbrosa invernal!! más aún. Estoy plenamente convencida de que en mi otra vida fuí lanchera en Acapulco o un camello en el Sahara porque en invierno simplemente no tomo agua (porque está fría!!!) saludos solidarios!!

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