60 y los que faltan.

Tarjeta Feliz Dia mama_Eugenia Romero

Hoy mi madre cumplió 60 años con todo y su retina en recuperación, lo que se traduce en “mi mami no se puede maquillar aparte de andar medio cegatona”, lo cual le dio un toque diferente al festejo porque normalmente ella suele ser más glamorosa. Afortunadamente sí se puede pintar el cabello, así que estrenó look medio roquerón con unas luces en tonos grises y muy peinada.

60 tuvo a bien cumplir porque hoy en día, con lo loco que está el mundo y tanta enfermedad nueva, cada año con vida es un logro.

A mi mamá le tocó una niñez difícil, con pobreza económica, emocional y educativa. Eran muchos y no había dinero más que para lo básico y a veces ni para eso. Pero cuando eres niño te las arreglas para ser feliz con lo que tienes y además, en aquélla época las necesidades de una niña como Cuquita se reducían a poder jugar con sus hermanos a ponerles vestidos o comerse un pan dulce.

Un día, cuando ya se había enterado que me iba a divorciar de ese yerno que le resultaba tan simpático y al que le tenía mucho cariño, me dijo: “cómo te pido que saques agallas para sacar a tus hijos adelante si no sabes lo que es eso hija… nunca has tenido necesidad de hacerlo, no sabes cómo…” Y tenía razón, yo no sabía pero ella sí, porque cuando no tienes, creces con ganas de tener y entonces aprendes a luchar por ello.

Así que mi madre entró a estudiar a la academia en donde aprendió taquimecanografía y algo de contabilidad, entre otras cosas, para poder buscarse un trabajo y comprarse por fin unas medias decentes y una buena polvera porque de pilón le gustaban las caras.

El matrimonio y la maternidad le llegaron muy joven en un Distrito Federal que le escupía esmog por todos lados sin querer darle la bienvenida, de modo que al poco tiempo de haber nacido yo, se mudaron a Aguascalientes en busca de un mejor clima y ambiente para mi madre con problemas de asma.

Cuquita no quiso quedarse nunca, así nomás, con la habilidad de escribir a madres y sin ver las teclas en la máquina de escribir, así que la vi meterse a clases de inglés, de manualidades, de guitarra, de bordado y quién sabe de qué más que a lo mejor me pasó desapercibido, pero lo hizo, y aparte comenzó a leer todos los libros que podía mientras seguía trabajando, tenía más hijos y se encargaba de su casa.

Siempre guapa, con sus ojos aceitunados bien maquillados, perfumada y bromista. Crecí escuchándola reír, oyéndola cantar y viéndola bailar. Yo tuve y tengo una mamá muy cool. Aunque en mi adolescencia no me lo pareciera tanto porque me ponía a trapear y se tapaba la nariz, la muy grosera, para entrar a mi cuarto.

Le han tocado muchas malas, de esas que te enferman para siempre o que lastiman tanto que sólo el pasar de los años logra mitigarlas. Pero aún así no se ha caído, nomás dobla las rodillas y se agarra de mi papá, que al día de hoy hace lo mismo con ella y mejor han optado -como buen matrimonio- por caminar juntos sirviendo de apoyo uno al otro.

Hoy cumplió 60, completa y rodeada de su familia, muy felicitada y emocionada. Mi hermana menor se ha lucido como cocinera y nos ha hecho de comer delicioso, todavía falta que la lleven los hombres de la casa a escoger su regalo y sus nietos le han cantado las mañanitas.

Yo sé que trae un par de cositas revoloteándole en el corazón y que su bienestar no está al cien, pero mi mamá es fuerte, inteligente y terca como buena Tauro -según dice ese invento del demonio que son los horóscopos- y que no dejará que nada la tumbe. Confío en ella porque siempre le ha dado la batalla de frente a la vida y no está acostumbrada a hacer excepciones.

Hoy celebra su vida, su capacidad para adaptarse y seguir caminando, día a día, independientemente del lugar en el que viva y las circunstancias en las que esté. Hoy celebra que a pesar de todo y de todos, sigue durmiendo cada noche abrazando al hombre que ama y despertando junto a él cada mañana. Hoy aplaude poder vernos a todos vivos y contentos y la oportunidad de gozar a sus nietos de cerca y a distancia, pero sobre todo, hoy festeja el poder echar un vistazo hacia atrás y darse cuenta de que han pasado todos esos años y ella ha superado todos los obstáculos, las barreras y las pruebas.

Ha subido una gran montaña y hoy es una mujer realizada, exitosa, completa y feliz. Esa es mi madre a sus 60 años, aunque para mí lo más importante sigue siendo que ríe a carcajadas, que me toca suavecito y que está ahí siempre, sin importar nada… para mí.

De esos 60, 40 los has compartido conmigo y nunca has dejado de luchar, preocuparte y quererme. Soy en gran parte como me has moldeado y espero haber aprendido algo de todo lo buena que eres para tantas cosas. Me siento muy contenta por ti mami, porque a pesar de tu ojo cucho te veías super chida con tu nuevo color de pelo, porque sigues haciendo bromas y te comiste absolutamente todo, hasta el pastel. Estoy feliz de haber podido abrazarte y festejar contigo, de tenerte a mi lado y que mis hijos te tengan también. Gracias a Dios por la bendición de tu presencia y a ti por ser una mujer que ha sabido hacerse presente, inolvidable e insustituible.

Feliz cumpleaños Ma, TE AMO.

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