Mamá: mujer con superpoderes creada para amar, criar y proteger a los hijos.

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Yo pienso que hablar de madres es hablar de matriarcado, del poder femenino en todo su esplendor, de la supremacía del género aunque se escuche feminista y a muchos les choque, pero la realidad es que, hombres y mujeres, todos somos engendrados, desarrollados y nacidos de una mujer.

Somos un reflejo de ellas, de cómo nos trataron, cómo nos educaron, si fueron cariñosas o no, si fueron estrictas, divertidas, descuidadas, duras o como sea, tarde o temprano lo vemos en nuestra propia vida y un buen día te das cuenta de que te estás comportando como tu madre. Nos llenan de lo que son ellas, a veces hasta sin querer.

Hay demasiado en una palabra tan corta y simple como “mamá”. Un significado que solo otra mamá entiende. No hay nada más pesado que cargar con la responsabilidad de formar hombres y mujeres de bien. O de no haber puesto la debida atención y entonces cargar con el hecho de que tu hijo sea un delincuente.

Embarazarse es una ruleta rusa, no sabes qué te va a tocar ni cómo le vas a hacer. Desde el primero hasta el último es lo mismo porque todos los hijos son diferentes. No hay profesión, ocupación u oficio más contrastante y cansado que el de ser mamá.

Curas, consuelas, educas, mimas, proteges, juegas, arreglas corazones rotos lo mismo que haces el postre favorito. Defiendes, fortaleces… haces magia cada vez que se cae un diente. Creas mundos e historias para dejar una enseñanza, un ejemplo o una huella en el corazón. Eres una heroína con superpoderes y que nadie se atreva a decirte lo contrario.

No te quitas nunca a los hijos de la cabeza. Nunca dejas de preocuparte ni aunque se hagan adultos y tengan sus propios hijos, simplemente pasas de una preocupación a otra, pero no paras.

Pasas del parto a las enfermedades, que crezcan bien, que caminen,  si se descalabran, que entren al kínder y luego a la primaria,  el comenzar a aprender, estudiar, exámenes, peleas, que se bañen, que hagan cosas por sí solos, luego en la adolescencia te desconocen, después vuelven a ser tuyos y ahora te preocupas porque no se vayan a embarazar o que embaracen a alguien. Si quiere o no estudiar una carrera, que lo haga bien, se gradúe y consiga trabajo. Si el novio o novia elegidos son los correctos, si se van a casar o no, si los tratan bien o si ellos son los que maltratan.., el chiste es NO DESCANSAR.

Por lo tanto ser mamá es “la chinga de la vida”, comienzas con tu primer embarazo y de ahí pa adelante, ni dónde esconderse y ni cómo pedir sueldo si todo el mundo te dice que con besos y abrazos los hijos te retribuyen todo tu esfuerzo. Y miren ustedes, yo siento súper bonito cuando me abrazan y me besan, cuando me dicen que me veo linda, cuando alaban mi comida o cuando sacan buenas calificaciones, pero la verdad es que me encantaría que de vez en cuando me llegara un cheque del gobierno o un sobre traído por un ángel desde el cielo con el dinero suficiente para unas vacaciones de dos semanas con todo pagado a donde yo quiera ir, una vez al año y… sola. Sí, solita, que al cabo ya con la costumbre instaurada seguro que me encuentro a más de dos mamás por allá donde ande de paseo.

Díganme mala madre, o lo que quieran, todas aquellas que con la sola idea de separarse un par de días hacen pucheros y se le figura que se mueren de extrañamiento por no ver a los chamacos, pero yo digo, que ese par de semanas nos servirían a todas para ser mejores madres, porque la cosa es sencilla: si tú estás bien, tus hijos también. Entonces, si estás estresada, cansada, amargada, enojada, frustrada y así –sensaciones muy frecuentes durante nuestros días de madre– pues eso transmites. El Dalay no sirve señoras, nomás apendeja. El efecto del chocolate es transitorio y el alcohol… está chido pero no es recomendable.

Y lo anterior lo digo por la mía, por mis hermanas y por mí misma. He visto unas caras de cansancio que la neta damos lástima. He visto a mis amigas a punto del colapso por el trajín de todos los días. Los papás ayudan, y ayudan un buen, por lo menos en mi caso sí, y aún así luego tengo días en los que quisiera hacerme invisible, así que ya me imagino a las madres solteras o peor, a las casadas que comparten mesa y cama pero no la crianza de los niños.

Yo no quiero un 10 de mayo, quiero un período vacacional por ley. Un día nomás es como para taparle el ojo al macho porque a ver, la mayoría de las que están leyendo esto y que tienen a sus mamás todavía ¿verdad que procuran ir a verlas seguido? ¿Ayudan a hacer de comer o a limpiar cuando las visitan? ¿Cuando pueden le compran un regalito o la invitan a salir? ¿Le compran regalo en su cumple, en navidad y en una de ésas hasta en el día de su santo?… entonces ¿Cuál es la diferencia con el día de las madres? es la misma gata pero revolcada.

Tanto político que hay haciendo propuestas y a nadie se le ocurre una buena de a deveras. Si el gobierno no nos va a asignar una lana por esforzarnos en formar hombres de bien y profesionistas productivos –bajo términos y condiciones claro– entonces mínimo que decreten nuestras dos semanitas de “Ausencia por reparación y/o mantenimiento”.

Me pregunta Santiago que qué quiero de regalo y mi respuesta mental fue: “que dejes de ser tan sangrón con la comida y te comas todo lo que te sirvo”. Pero no contesté eso porque no quise arruinar la sobremesa…¿ven lo que les digo? Una tiene que estar en todo..

Soy una mamá feliz, medio acelerada y enojona pero paciente. Me gusta escuchar lo que mis hijos quieren decir o sentarme a ver cómo pasan un nivel del videojuego que estén jugando. Le aguanto a mi hija sus 20 minutos de bla, bla, bla sobre sus aventuras adolescentes y procuro no soltar improperios cuando hacen preguntas tontas. Tomo decisiones sobre sus vidas que a veces no me dejan dormir o comer a gusto. He llorado a escondidas cuando los he tenido qué castigar o levantarles la mano. Estoy dispuesta a ir al psicólogo cuantas veces haga falta si acaso tienen problemas existenciales. No me gusta cocinar, pero cocino. No me gusta bañarme pero lo hago para ponerles el ejemplo. Le exijo a cada uno lo que creo que puede dar porque sé que no son iguales…trato de hacer mi papel lo mejor que puedo y de todos modos no quedo contenta… pero eso nos pasa a todas, nunca sentimos que es suficiente porque nunca dejamos de ser mamás. El vínculo es irrompible y creo que hasta eterno porque aún cuando una madre se va, deja un legado en sus hijos y una huella que la mantiene presente aunque físicamente ya no esté.

Mañana festejaremos todas, de diferentes maneras y con distinto ánimo. Y aunque mi sueño guajiro de obtener el período de “Ausencia por reparación y/o mantenimiento” se vaya a quedar justamente en eso, de todos modos se siente bonito que se acuerden del esfuerzo que se hace todos los días. Las flores, los chocolates, las joyas y los regalos son completamente bienvenidos…¡todos los días del año!

Feliz día 🙂

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