Lo que Juan dice de Pedro, dice más de Juan que de Pedro…

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“No hay peor juicio que aquel que se hace sin conocimiento, con rencor, por la espalda y que además se externa con las personas equivocadas”

Y para desarrollar esta frase tan fuerte y verdadera hoy quiero usar una mezcla de experiencia propia y ajena, lo aprendido en una conferencia, los comentarios de mis amigas y por qué no, un poquito de sarcasmo que cabe perfectamente y le da sabor al caldo.

En los últimos meses he tenido la oportunidad de reflexionar en varias ocasiones, en otras de callarme antes de decir algo que pueda lastimar y también de escuchar y darme cuenta de que “lo que Juan dice de Pedro, dice más de Juan que de Pedro”.

Hay personas que de alguna manera se levantan en las mañanas sintiendo que tienen derecho a opinar, criticar, juzgar o incluso a aseverar cómo debe o debió haber hecho las cosas su vecino, su hermano, su amiga, su pareja, el ex, su mamá, el presidente, la ex esposa del marido, su jefe, etcétera.

No hay escapatoria cuando Dios decide poner en nuestro camino personas con la boca, el descaro y la soberbia más grandes de lo normal. Pero ni modo, han de estar en nuestras vidas por algo y no nos queda más que ser juiciosos, inteligentes y pacientes, porque resulta que ese tipo de seres vivientes con los que de alguna manera tenemos una relación…parece que vinieron a este mundo a dos cosas: hablar y regarla. Supongo que de ahí otro dicho también muy famoso que dice que “el pez por su boca muere”.

Y es así que tengo desde hace ya casi un año a una agregada cultural que tiene como hobbie opinar sobre todo lo que su servidora hace, si trabajo o no, si hago o no, si cumplo o no…el chiste es abrir la boca para opinar simplemente porque respiro.

Y yo me pregunto (hasta hoy porque les consta que luego ni pa escribir tengo tiempo) ¿De verdad mi vida es tan interesante? ¿será mi belleza exótica y mi personalidad magnética? o ¿será que su vida no la llena y ese hueco me lo dedica a mí? ¿Le hará falta amor, atención o seguridad de algún tipo?

Vayan ustedes a saber, pero lo de ella, lo de ella es opinar con tal vehemencia que a veces me pregunto si conoce más de mi vida y mi personalidad que yo misma. Hace unos días, me enteré del más reciente comentario/juicio/crítica  y no pude evitar reír, así de plano. Es inevitable no tomarlo con humor porque hace tal calidad de comentarios que dan ganas de aplaudirle y hacerle un monumento a la ignorancia y otro a la imprudencia.

Pero como no me toca a mí tan cansada tarea, sólo me río, porque eso es fácil, no cuesta, es rápido y es la respuesta perfecta.

Seguro que todas tienen un personaje en sus vidas que se parece a lo que describo: una “amiga”, la suegra, el cuñado, el (la) ex, un vecino, el papá, un hermano o hasta la propia pareja. Una persona a la que le gustamos para usarnos como válvula de escape a sus propias frustraciones, miedos, inseguridades, infelicidades o corajes.

Alguien que suelta frases como: “Mmmm…ya era hora”, “A ver hasta cuando…”, “No pues qué se puede esperar…”, “Pues si hubiera hecho las cosas de otro modo…”, “Por eso le pasa lo que le pasa”….y así por el estilo se las gastan, las completan y las refinan.

Yo les voy a decir mi experiencia personal, aprovechando que vengo fresca de una sesión de coaching de 3 horas con un tipo estupendo y en la que definitivamente confirmé que aunque lenta, voy segura.

A mí, como a todas las que están leyendo, me gusta el chisme. Ese sabroso que se da en las reuniones, el que te sorprende y te permite abrir la boca y decir: “¡Nooo inventes! ¿en serio?” y que te da chance de enterarte de cosas que en tu vida normal de mujer ocupada pues nomás no te llegan. Claro que me gusta, no sería mujer si no me gustara y más cuando el chisme es sobre personas que conoces.

Pero, la línea entre que te guste el chisme y ser chismosa, aunque es delgada, se distingue y se puede evitar traspasarla. Y ahí es donde comenzamos a dividir y categorizarnos unos a otros, para lo cual ayudan varios factores como la educación, los modales, las costumbres, la paz interior, el salario, el entorno en que vivimos, las necesidades personales y hasta el amor que recibimos.

Mi experiencia es simple, nunca había tenido en mi vida quien pudiera o quisiera estar hablando de mí hasta que me divorcié y mi ex marido comenzó a tener novias y luego una nueva esposa. Ahí fue donde me dije a mi misma: “Fuiste a hincarte al templo de Santa Elena como 10 veces y a moco tendido le pediste a Dios que le mandara una mujer que lo quisiera, lo hiciera feliz y lo ayudara…pero se te olvidó agregar en la petición que además fuera educada…y ya estabas ahí Erika, sin importarte la estacionada en amarillo y que los feligreses voltearan a verte de reojo…ya estabas ahí y como siempre, no pediste más porque ya se te hacía mucho, sí serás pen…”. Lo sé, le he pedido perdón a Dios un montón de veces por mi falta de fe en su grandeza y en su capacidad para hacer milagros. 

Y entonces, por taruga y quedada pa pedir, que me cumple y le manda una que lo quiere mucho, le ayuda porque tiene su negocio y gana su propio dinero, además de que lo arrea pa que no pase más de 10 minutos en estado de contemplación y/o hibernación y lo hace feliz, lo cual es constatable a simple vista dado que engordó y viaja mucho, lo cual puede significar que come muy bien y se relaja continuamente, además de que todo lo anterior lo dice él mismo 🙂  Dios tiene palabra, eso que ni qué.

Tengo más preguntas ¿Es regla general inquebrantable el tenerle coraje o rencor a la que estuvo antes de ti? ¿Tales sentimientos tan feos y desgastantes son alimentados por el hombre o simplemente te casas y dentro del kit de matrimonio viene incluido un manual sobre cómo hablar mal del ex a lo pendejo? ¿Es genético? ¿Se hereda? ¿Se quita?

Hago tanta pregunta hoy…porque pa mañana ya ni me voy a acordar con tanto trabajo que tengo, el desayuno que me voy a aventar con mi amiga Criss, la cita para el manicure con Adriana, hacer el chicharrón prensado para comer y llevar a mi hija a que le pongan los brackets, además de sacar a correr a mis perros y asistir a mi castigo postergado del spinning...por eso decidí escribir sobre ésto y hacer mis chorromil preguntas ahorita que me acordé de que la actual señora de mi ex marido cree saber en qué me equivoqué y porqué mi matrimonio no funcionó.

Además de tener aparentemente todos los elementos en la cabeza para poder asegurar que no trabajar cuando tu marido te mantiene es sinónimo de ser floja, vividora, aprovechada y mediocre. Adjetivos que obviamente me corresponden todavía porque deben ustedes saber, queridas lectoras, que trabajar con computadoras no es trabajar, así que a todas las que lo hacen o bien son licenciadas en informática, se aventaron 5 años de ingeniería en sistemas o diseño gráfico les informo que NOS ROBARON, nos hicieron estudiar y luego aprender a manejar éstos aparatos del demonio y todo para nada…por eso ya me busqué otra chamba, sí, un tercer trabajo, de vendedora de cursos de inglés, esperando que este sí sea considerado un trabajo dentro de las categorías de tan sabia mujer.

A las que están en sus casas, cuidando niños, limpiando, planchando, haciendo la comida entre otras nimiedades, les mando un abrazo de consolación dado que cojeo de la misma pata, porque es la peor categoría de todas. Agradezco a Dios que la susodicha no las conoce porque si no a ustedes también les tocaba la tunda como a mí 🙂

¿Por qué sucede ésto? Porque resulta, según el coach, que NO SOMOS FELICES, así de simple. Hablamos de los demás y extendemos “recetas” con consejos sobre cómo debe vivir, reaccionar o pensar la persona que tenemos en la mira simplemente porque lo que tenemos no nos es suficiente. Somos buenos para ver los errores o fallas en los demás pero ciegos cuando se trata de las propias.

¿Cuál fue la conclusión en mi súper conferencia? Que nos enfoquemos en nuestras fortalezas y mantengamos a raya nuestros defectos. Que no le echemos la culpa al prójimo por lo que no se nos da o por lo que no tenemos. Sucede que a veces no queremos ver o ya estamos tan viciados que ni siquiera podemos reconocernos a nosotros mismos.

Así que si al leer ésto identifican de inmediato a esa persona que intenta hacerles bullying directa o indirectamente sólo puedo decirles que hagan lo que yo…ríanse, y me voy a oír muy mocha, pero pidan por ella (él) o mejor dicho contrarresten mala vibra con mucha buena.

En lo personal, afortunadamente no tengo mucho tiempo para ponerle atención a tan distinguida persona y menos a distancia, ni siquiera quiere ser mi amiga en el face de modo que no puedo darme cuenta de todos sus recados hasta que me llega alguno a través de un tercero o bien de la boca de mi propio ex marido, que no es chismoso pero sí muy platicador 🙂 

Así que no me queda de otra más que hacer mi vida, tratar de que me rinda el día, dar gracias por lo que tengo y pedir por mí y por todos mis compañeros…se llama vivir, queridas lectoras o bien, podemos aplicar otra frase muy bonita y matona: cuando uno es feliz, no tiene tiempo de estar chingando.

…gracias por leer 🙂

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Un pensamiento en “Lo que Juan dice de Pedro, dice más de Juan que de Pedro…

  1. Querida escritora, me encantó tu texto y es que se aplica perfectamente a cierta situación actual que estoy viviendo… y casualmente ejecuto lo mismo que recomiendas !!!REIRME!!! porque no hay nada más fácil, como dices, que reírse de terceros que no viven su vida sino la nuestra jajajajaja (desde su perspectiva). Me tomé el atrevimiento de usar tu escrito adaptado a mi situación para que la ciudadana en cuestión, que además es mi fans Nº1 de mis redes, lo lea y coja mínimo (a ver si aprende)… A partir de ahora seré yo tu fans jajajajaja cariñitos!

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