Usted que sabe de dolor si no ha tenido un cólico…

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Dolor en la espalda baja, inflamación abdominal, desgano inexplicable, irritabilidad repentina y la sensación de que a cada paso que doy pierdo grandes cantidades de…hierro.

No suelo ser de las que les refieren a los hombres los malestares de los que somos víctimas cada mes, ni tampoco de las que les echan en cara que cargamos bebés 9 meses y luego aguantamos estoicamente los dolores del parto. No me quejo de ser mujer porque soy muy feliz con el hecho de no tener que cargar el garrafón del agua y que no me toque prender asadores en las comidas. Esas y un montón de cosas más que gracias a mi condición de mujer, no se me exige que sepa hacer.

Por lo tanto nunca he creído en eso de que hombres y mujeres debemos ser iguales. Yo creo que hay que complementarse y equilibrar fuerzas, pero hasta ahorita no he tenido tribuna ni cargo público como para poder ofrecer tan maravillosas ideas a la sociedad, de modo que mi única opción es compartirles lo que mi cerebro elucubra y mi ronco pecho no puede callar.

Repito que no me quejo pero sí necesito levantar la mano y preguntarle a Dios o al Universo ¿Tenía que ser esto de prepararse para la fecundación así de molesto? ¿No había una manera más amable de vivir el ciclo menstrual? ¿Eran necesarios tantos días y una demostración tan gráfica de que…no se pudo? Y si ya estamos catalogadas como el sexo débil…¿por qué no nos declaran mundialmente fuera de circulación durante esos días? ¿Aparte de las expulsiones por demás desagradables, eran necesarios los cólicos, los cambios de humor, los dolores en la espalda, en los senos, de cabeza, la debilidad del cuerpo y el estrés de andarse cuidando el trasero todo el tiempo?

Es algo que me he preguntado siempre, desde la primera vez y hasta el día de hoy.

No sé ustedes, pero yo suelo disfrutar mi vida, ando por ahí sonriéndole a la gente y siendo amable con quien puedo, agradezco el sol, el aire y hasta la lluvia que me asusta cada vez que llega. Cada embarazo lo disfruté y cada alumbramiento lo agradecí con todo y que estaba bien cosida y caminaba como mi abue cuando tenía osteopososis. Es decir, no la hago de tos porque soy mujer, sino al contrario, disfruto enormemente todos los beneficios que conlleva.

Pero, insisto ¿era necesario tanto protocolo para poder concebir? ¡Hubiera sido más fácil un “aviso distinto”! Es más, tres días, uno de pre, otro de ya y el “after”, con eso nos hubiéramos dado por enteradas.

¿Sabe usted lo que es un cólico? ¿Lo ha padecido junto con un muy inoportuno resfriado de esos en los que se estornuda como 50 veces al día? ¿Camina con temor y se revisa en cuantos lugares ve su reflejo? ¿Llora nomás porque sí? ¿Odia las nocturnas porque las necesita también para el día? ¿No quiere salir de su casa? ¿Tiene en su botiquín paracetamol en todas sus presentaciones? ¿Se sabe un montón de remedios caseros para el dolor y las molestias de “esos días”? Le dice a otras mujeres: “es que me bajó” y ¿la ven con compasión? ¿Dura 6 días sin saber qué ponerse porque, literal, nada le queda de tan panzona que anda?

Si responde con un sí a todas o la mayoría de las preguntas y peor aún, se sabe otras más, entonces usted es de las mías y aunque no me siento para nada reconfortada por lo menos sé que puedo hablar sin censura alguna porque sabe perfectamente de qué hablo y  entonces entenderá que el cólico que me invade, y que obviamente inspira este texto, es una fatalidad sobretodo porque tuve mil cosas que hacer hoy.

Entre pastilla y pastilla, y con el pants más cómodo que me encontré en mi clóset, funcioné como en cualquier otro día, con la diferencia de que anduve como en montaña rusa emocional, me enojé, reí, me entristecí, me preocupé y de pilón anduve toooorpe como niña de dos años.

Lo único malo es que toda esta palabrería se queda en el aire. Ya sé que en unos cuantos años más se terminará mi suplicio y dejaré de buscar “flujo abundante con alas” para comprar puros pantiprotectores y luego…iba a decir nada, pero en una de esas y la incontinencia hace de las suyas, así que mejor me callo y no invoco.

Bien dijo el Sr. García cuando me vio deambular tan penosamente de la recámara al baño: “Pobre de ti, qué bueno que no fui mujer” y la neta es que sí, sí es para compadecer, todo lo demás lo acepto porque como dije, también tiene sus muuuchos placeres esto de ser mujer pero me queda claro que Diosito se guardó ese chiste para cuando ya estaba Eva fuera del Paraíso.

Y no exagero, se los juro, en absolutamente nada cuando les digo que es uno de los peores dolores que hay, uno de tal tamaño y tan terco, que no les recomiendo hacer el comentario de que no es así…sobretodo tomando en cuenta la situación física y emocional en la que me encuentro. El cólico es feo con F de “futa madre” y como tal hay que tratarlo.

Ya termino porque me siento mejor, después de 3 pastillas de paracetamol de 500 mg, una coca con hielo, un Twix, un Milky Way, una canasta de palomitas y una oblea con cajeta, lo cual me permite concluir que aparte de todo…sí, aparte de todas las espantosas equis que le acabo de poner a la fatídica visita mensual…todavía falta hablar del aumento de apetito, completamente justificado claro está, pero que nos deja un tremendo cargo de conciencia al final.

Y todo comienza con un cólico… Que Dios nos agarre confesadas y que nos haga una rebajita porque ¡nosotras sí que abonamos en mensualidades todas las que debemos!

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