Ver, oír y callar… o no se meta donde no le llaman.

Pintura-digital-Tattoo-Girls-Malo-Galindo-6-550x850

Uno escucha, lee y habla por todos lados acerca del respeto. Hasta tenemos nuestra frase célebre, aportación del benemérito de las Américas, don Benito Juárez, que nos enseñó que “El respeto al derecho ajeno es la paz”.  También lo traemos a colación en el día a día aconsejándole a los hijos “mijito, hay que respetar los juguetes de los demás, lo que es tuyo y ya eh”o a las hijas cuando entran en la edad incómoda “mi reina, tienes que aprender a darte a respetar” o las parejas cuando queremos salir con amigos “necesito que respetes mi espacio y mi individualidad”.

Respeto por aquí, respeto por allá. A los derechos de los animales, de los que creen, de los que no, de los que hacen y del que no hace. Esta de moda eso de respetar y que te respeten.

La pregunta es ¿Cuántos de nosotros REALMENTE logramos hacerlo? ¿respetamos? ¿somos respetados?

Tengo que confesar que yo no lo hago al cien por ciento. Trato, eso sí, pero hay ocasiones en los que mi conveniencia me hace ser irrespetuosa, como cuando me estacioné (¡cinco minutos!) en la cochera de una señora que me maltrató como si hubiera estado ahí todo el día. O como cuando irrumpo en el cuarto de mis hijos, a la brava, para ver qué están haciendo sin que tengan tiempo de esconderse, si es que están haciendo algo indebido, como comer en la cama.

Y así por el estilo, hago muchas cosas de las que seguramente ustedes pueden exclamar ¡Pero qué falta de respeto! y me agacharía con poquita pena, aceptando que efectivamente así es.

Sin embargo, hay algo en lo que sí me saco un 10 en cuanto a respeto se refiere, y eso es en el respeto a la educación y crianza de los hijos de los demás.

Aunque confieso también que tengo una gran ventaja, verán ustedes, una de las 3 cosas que más me molestan en la vida es que me digan lo que tengo que hacer, lo odio, así de sencillo. De manera que evito a toda costa darle consejos a la gente sobre lo que debe hacer con sus vidas.

Pero aún así no me escapo, estamos expuestos, es parte del costo de vivir en sociedad y convivir con los demás. Sin embargo hay situaciones en las que nos volvemos aún más vulnerables a la crítica y los juicios, y una de ellas es cuando tienes hijos, pues  resulta que en cuanto uno anuncia que está embarazada, parece que te cuelgas un cartel en el cuello que dice “Dime todo lo que tengo que hacer” y luego nace el bebé y te cuelgas otro que dice “Critícame”.

De ahí ya no hay vuelta atrás. La gente es especialista en encontrarle peros a cualquier madre por más perfecta que parezca o lo mucho que se esfuerce. Si trabajan, porque trabajan y si no, pues porque no trabajan. Si tuvo muchos, son como la fregada y si tiene solo uno, es un malcriado. Para todas hay comentarios mordaces, con “buena intención”, en buena onda, de asombro o hasta de lástima.

Pero no me incluyo porque verán, aparte de que tengo hijos, tengo muy fresco en la memoria la hija que fui y que soy. Y tengo muy, pero muy claro, que nadie escarmienta en cabeza ajena y que por mucho que se esfuercen las madres en hacernos gente de bien, somos seres humanos con una cosa que se llama libre albedrío, es decir, que solitos pensamos, solitos decidimos y solitos hacemos un montón de cosas, sobretodo cuando nuestras mamás no nos ven.

Claro que todo influye, los valores, los ejemplos y la educación que mamamos desde chiquitos, obvio que sí, pero aún con todo eso uno puede decidir hacer lo que se nos pegue nuestra regalada gana sin importar nada.

De manera que en cuanto te conviertes en madre, comenzamos a andar por ese camino en el que más de uno se sentirá con la suficiente autoridad moral como para criticarte y decirte lo que, a su juicio, debes hacer con tus hijos. Pero, bien dice por ahí otra frase muy buena “antes de criticar la casa del vecino, dale tres vueltas a la tuya” o mejor aún, y me persigno antes, “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

En pocas palabras, CÁLLESE Y NO SE META EN LO QUE NO LE IMPORTA. Así, clarito y con mayúsculas pa que destaque y no se pierda entre tanta palabra. Si no son sus hijos, no se meta, aunque sean sus nietos, sus sobrinos o casi, casi suyos porque son los hijos de su mejor amiga. NO OPINE, NO SON SUYOS.

Entérese de una vez que todos esos consejos, que son por nuestro bien, no son bien recibidos la mayoría de las veces, no siente uno bonito cuando le dicen “es que no les aprietas” “es que de vez en cuando una nalgada no hace daño”, “deberías ponerle más atención”, “esa niña está aburrida” “Si ahorita le sueltas, mañana no la vas a alcanzar”, “deja de rogarle y va a comer solito”, “no le vayas a dar chupón”, “la andadera les disloca la cadera, ni se te ocurra comprar una”… Y no acabaría de escribir tantos y tantos consejos que surgen de bocas que de pilón nos aprecian mucho.

Gracias pero no, gracias. Que se cometerán muchos errores en el camino, eso sí. Que nos vamos a dar muchos topes y a derramar muchas lágrimas, eso también. Que seguramente nos vamos a arrepentir de algunas cosas, también es cierto. Pero, es parte de la experiencia que nos tocará vivir. Nadie se escapa de nada, lo que está destinado a ser será.

Que mis hermanas, mis amigas y mi madre levanten la mano si miento, pero yo nunca las he sentado para decirles cómo deben hacer las cosas, ni les critico a sus hijos o censuro sus creencias. Me dedico a contemplar a mis sobrinos, a consentirlos y quererlos. Admiro a los de mis amigas porque crecieron, porque se pusieron más guapos o porque sacan buenas calificaciones, pero hasta ahí. Y no soy hipócrita, porque tampoco ando diciéndole hermoso a un bebé que claramente no lo está.

Errores cometemos todas. Nadie se salva, no hay una madre perfecta, porque entonces perfectos seríamos todos y qué vida tan aburrida.

No hay necesidad del “te lo dije”, créanme, en la noche, después de un mal día con los hijos, cada quien solita en su cama llora las pendejadas que comete, pero no esperen por favor que al día siguiente andemos comunicándoles a todos que la regamos.

Respete. Enfóquese en lo suyo, en ser buena persona usted. No invada espacios que no le corresponden. Véase al espejo primero y trabaje en sus propios defectos y carencias antes de señalarle al vecino los suyos. No ande criticando, así nomás porque sí, la manera de vivir de los demás y mucho menos sienta que tiene derecho a ir y decirles lo que piensa. ¿Por qué? ¿quién es usted? ¿le pidieron su opinión? ¿usted va a resolver algo? ¿se hará cargo de esa responsabilidad en lugar de la otra persona? ¿está completamente seguro de que usted lo hará mejor?

Reflexione antes de hablar porque de lo contrario su buena intención será tomada como una soberbia intromisión, falta de respeto y ganas de ser metiche.

Comience por su casa, consigo mismo, con su pareja y sus hijos. Aprenda a convivir y opinar cuando se lo piden, aprenda a detectar los momentos en los que es mejor quedarse callado.

Si su deseo es ayudar entonces cambie el discurso y antes de criticar, juzgar o dilapidar, aprenda a preguntar ¿Necesitas ayuda? ¿hay algo que pueda hacer por ti? ¿cómo podemos resolver esto?

Y entonces, créanme, tendrán una recepción muy distinta todos los comentarios que desee hacer.

Cambie su propio chip y en lugar de aventar piedras abra los brazos. Aprenda y aplique el poder de las palabras amables. Hasta las mascotas aprenden tres veces más rápido a la educación positiva que a la negativa.

Pero sobretodo piense primero ¿cómo me gustaría que me hablaran a mí? Y de ahí arránquese si así se lo están solicitando, y si no, abrace a la prudencia y emita sus mejores deseos para esa persona. Eso siempre será bien recibido.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s