¿Qué es una amiga-amiga?

Noelia_amigas

Existen un montón de definiciones de lo que es una amiga, y hoy voy a escribir sólo en femenino porque carezco de información en lo que se refiere a la amistad entre hombres. Traigo atorado este tema desde hace unos meses porque aunque tengo muchas amigas, son pocas las que saben el verdadero tamaño de mi desgracia personal.

Ustedes no están para saberlo pero yo sí para contarles que en este preciso momento traigo la nariz tapada, me limpio los mocos cada 10 minutos, el orzuelo, mejor conocido como perrilla, que traigo en el ojo, todavía no se desinflama del todo y me sigo viendo rara. Se me metió jabón a la uña que me rompí el viernes, mientras intentaba quitarle el cinturón de seguridad a mi hijo, de regreso de sus radiaciones (porque tiene cáncer) y obvio me dolió un chingo.

Ese mismo viernes por poco no llego a la cita que tenía en un bar precisamente con una de esas pocas amigas, que como les dije al principio, conocen más a fondo mis tragedias personales. Antes de llegar a la cita, le cancelé y luego le dije que siempre sí iba,todo en menos de una hora porque el mecánico que me estaba arreglando el coche…sí, el auto se me descompuso un día antes por la mañana…me acababa de avisar que en lugar de tenerlo listo a las 5 de la tarde, estaría hasta las 7, hora en la que ya habíamos quedado de vernos ella y yo.

Para cuando llegué a la cita me fue fácil pedirle al mesero lo que quería y me supo a gloria el primer trago, sobretodo porque mi amiga estaba sentada frente  mí, muy dispuesta a escuchar todas mis quejas, exactamente igual que la vez anterior que nos habíamos reunido, igual, para escucharme hablar de cómo había tenido uno de los peores días de mi vida y había terminado llorando en el auto a moco tendido, sin gripa pero con migraña, pidiendo docientos pesos de gasolina entre sollozos con las canciones de Adele de fondo y luego un combo de tiras de pechuga de pollo, papas crisscut, coca cola light y un cheescake de oreo en el autoservicio del Carl´s Junior, en donde le tuve que pedir un minutito a la chica detrás de la bocina porque de plano no me entendía entre tanta lloradera.

No le he contado todavía, porque de plano se me ha olvidado entre tanta jalada que me pasa, que el día que interné por primera vez a mi hijo en el hospital, me bajó, y que las nuevas toallas sanitarias nocturnas de 30 cms no ayudaban ni madres y me las tenía que cambiar a cada rato porque funcionaban como si fueran de las regulares. No recuerdo si le conté que me quedé sin laptop como 3 meses, lo cual para alguien con el tipo de trabajo que yo hago, es una verdadera desgracia. Estoy segura de que no le he dicho que engordé una talla completa y que por lo tanto hay como 5 pantalones que no me puedo poner y muchas de mis blusas ya se me ven como si fuera yo un chorizo mal amarrado.

El viernes pasado, aparte de todo iba con el manicure a medias, es decir, literal a la mitad, o sea que traía una parte de mis uñas al natural y la otra mitad con lácquer, más las cutículas crecidas y unos cuantos padrastros listos para ser arrancados. No me pude ir maquillada porque obviamente la bola esa en mi ojo no me lo permitía, y aunque traté de peinar mi cabello con la plancha, la verdad es que no sirvió de mucho porque como lo estoy dejando crecer se ve raro, sin forma y con orzuela… gracias.

Pero ella, mi amiga, me dejó ser yo, me hizo sentir cómoda, porque siempre me siento así con ella, no preguntó por la evidente inflamación en mi ojo ni pareció notar la falta de maquillaje, no dijo nada de mi cabello ni de lo rápido que me tomé el primer Torres que me sirvieron. La verdad es que si en lugar de un bar me hubiera citado en su casa creo que hubiera ido en pijama y ella me hubiera recibido y escuchado igual.

Afortunadamente no es la única amiga con la que puedo hacer eso sin sentir ni tantita vergüenza. Lo malo es que las tengo repartidas y a varios kilómetros de distancia. Pero no importa, afortunadamente sobran medios de comunicación.

Dice por ahí una frase que la verdadera amistad se basa en contar cosas que dan vergüenza pero sin sentir vergüenza, y yo lo creo completamente, es más, defiendo ese concepto bajo cualquier circunstancia y con pruebas.

Solo a una amiga-amiga le puedes decir esas cosas, o admitir sentimientos y/o pensamientos impuros, malsanos, de envidia, bochornosos, estúpidos o absurdos. Estoy segura de que todas tenemos por lo menos una amiga así, alguien con quien podemos hablar de manera completamente libre sin sentirse juzgada. Alguien con quien puedas convertir un mal día en un montón de carcajadas usando todo lo que te sucedió.

Y quien no la tenga, búsquela. De verdad les digo que son una necesidad básica. No puede una andar por la vida sin sacar lo que se acumula día con día.

Si me equivoqué, si fui mala, tonta, injusta, ignorante, mamona, soberbia o ladrona como el día que me robé una toalla sanitaria del súper porque no traía dinero mientras una de mis amigas cuidaba que no pasara nadie por ese pasillo. Todo lo que somos le cabe a una verdadera amiga, ella es capaz de quererte, comprenderte y perdonarte todo, a veces más que tu propia pareja.

El chiste está en que sepa escucharte, aconsejarte, regañarte cuando lo necesites e incluso hacerse a un lado, en una orillita, sin irse, cuando se te suelten los demonios y seas la más insoportable del mundo.

Hoy quise escribir sobre ellas porque durante todo este tiempo en el que las he necesitado mucho, han estado todas, sin fallar. Todas de alguna manera me han ayudado, de lejos, de cerca, por chat, por teléfono, con un desayuno, una visita o unas copas en un bar. Todas acudieron a un llamado silencioso y a su manera me dijeron “aquí estoy”. 

Por eso hoy quise platicarles de ellas, de esas mujeres en mi vida, con las que tengo la suerte de coincidir en gustos, circunstancias, espíritu, vivencias y en afecto. Hablar en particular de cada una me llevaría un libro entero porque se merecen mucho más que estas pocas letras. Tal vez un día lo haga, confieso que me gustaría dejar un testimonio así acerca de todo lo que para mí significan esas singulares mujeres que me acompañan en el camino.

Pero mientras tanto las abrazo desde aquí, a todas, con todo el amor que les tengo.

Gracias por existir.

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