A propósito del slogan, también quiero una primera dama DIFERENTE

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Estamos viviendo en un tiempo realmente importante para la mujer así que me gusta encender el televisor, escuchar la radio o entrar a mis redes sociales y darme cuenta de que cada día nuestra presencia es más fuerte y poderosa. El género femenino hoy en día se está abriendo paso en todos lados y están saliendo las mujeres de sus casas para ser emprendedoras, buscadoras y creadoras de oportunidades.

Soy fan declarada de Michelle Obama, admiro su inteligencia y sus capacidades pero sobretodo, admiro la manera en la que ha logrado ser ella misma y destacar sin necesidad de colgarse de su marido, sino al contrario, creo que ella lo ha hecho a él mejor en muchos aspectos dando por resultado un binomio perfectamente compenetrado y poderoso.

Ejemplos internacionales de mujeres destacadas hay muchos, Malala Yousafzai, Emma Watson, Hillary Clinton, Rigoberta Menchú por mencionar algunas. Y en nuestro México hay muchas más, que a lo largo de nuestra historia como país se han distinguido de alguna manera porque no han tenido miedo de hacer, decir o pensar.

Se llevan las críticas aquellas que están en el aparador, pero es parte de la responsabilidad de estar en dicha posición. Nuestras mexicanas destacadas son deportistas, políticas, activistas, actrices, directoras de orquesta, escritoras, profesoras, empresarias y primeras damas.

Sobre estas últimas se han escrito libros, artículos, chismes y hasta se han hecho parodias. Simplemente la actual primera dama, ha dado mucho de qué hablar y no precisamente por su labor altruista, responsabilidad social o su trabajo  como presidenta del DIF. Desafortunadamente, en esta ocasión, quien nos representa ante la comunidad internacional no es lo que yo llamaría un ejemplo de la mujer mexicana. No me siento ni identificada ni  bien representada…pero ese es otro cantar.

Hoy quiero hablar de Cristina Rodríguez, esposa del actual gobernador de mi estado, Zacatecas, de quien se habló antes y durante la campaña para la gubernatura describiéndola como una mujer ambiciosa, con anhelo de poder, con más carácter que su marido y demasiado extrovertida.

Escuché y leí que no sabía guardar las formas, que no respetaba el protocolo ni le importaba interrumpir a su marido, que le hablaba con desfachatez al gobernador anterior y a cualquier funcionario que tuviera enfrente.

Se dicen muchas cosas, pero también hay que ver quién las dice y por qué las dice.

Yo no tengo el gusto de conocer en persona a la señora, pero tengo una opinión como ciudadana que soy, y creo que el simple hecho de que nuestro actual gobernador tenga una compañera de vida y una familia, ya le da más equilibrio a las cosas y proporciona un panorama más amplio acerca de lo que somos como sociedad.

Los que me conocen saben que me gusta estar informada, de manera que hago un monitoreo constante, como decimos los comunicólogos, de lo que hacen los que nos gobiernan, aquí, en nuestro país y en el mundo.

Creo que Cristina Rodríguez hace bien su papel como esposa, creo que sin su apoyo, consejo y presencia, su marido no hubiera logrado estar en donde está. Creo que si ella tiene tanto carácter, como dicen, entonces está en el lugar correcto, porque para ser esposa de un gobernador se necesita inteligencia, fuerza y estómago. La ambición puede ser un arma de dos filos, pero bien utilizada puede impulsarte y hacerte llegar más rápido a la meta que te hayas puesto.

Ser extrovertida no es pecado y al contrario, para estar en el lugar en el que ella está, debe serlo, porque ya tuvimos unas que daban ganas de hacerles un examen médico para saber si no eran mudas y también tuvimos otras que más bien parecían damas de compañía y su único mérito era haberse casado con un hombre que llegó a ser importante y del cual podían presumir el apellido.

En cuanto al protocolo…disculpen…¿quién lo dicta?…realmente me gustaría tener una copia del Manual de Comportamiento para Primeras Damas, porque creo que en mucho tiene que ver con la manera en la que a un hombre le parece o no que se hagan las cosas, y lo digo así porque la política sigue siendo una cuestión masculina aunque los estén obligando a cubrir una cuota femenina para que no nos levantemos en armas un día de estos, tiemble la bolsa de valores y se quede sin comer medio país.

Creo que mucho es cuestión de sentido común y experiencia, la cual, obviamente la señora todavía no tiene porque se está estrenando como esposa de gobernador.

He visto, a través de sus redes sociales, a una Cristina más bien sencilla, por lo menos así se percibe en fotos y videos. Una mujer enamorada de su marido y de sus hijos, que cocina, los lleva a la escuela y es doctora. Desconozco si ejerce, pero definitivamente tonta no es, ni floja tampoco porque para ser pediatra no te pasas unos cuantos años nomás rascándote la panza y luego te regalan la especialidad.

Veo a una mujer como muchas de nosotras, que participa junto con su esposo en los proyectos que se proponen juntos. Se viste bien, sin excesos. Elegante y moderna. Sabe lo que le queda y aprovecha el guardarropa. Maneja las redes sociales de moda y sus cuentas son públicas, lo que puede dar para varias interpretaciones y generar críticas pero supongo que está muy consciente de ello, y quiero pensar que sabrá elegir lo que debe compartir y lo que no ahora que es figura pública.

Cristina Rodríguez es una mujer que destaca por sí sola y que, creo, tiene muchas posibilidades de hacerlo de manera positiva usando a su favor todas esas “fallas” de las que la acusan sus detractores. Pienso que tiene una oportunidad de oro en las manos, dado que no se usaba o era bien visto que las primeras damas pensaran y fueran proactivas. Tal vez eso viene en el manual, de manera que si existe, háganmelo saber para leerlo y compartirlo.

Hace poco leí una entrevista que le hicieron y me gustó porque es una manera de darle un lugar aparte y destacar la mujer que es, sin embargo, me hubiera gustado no solamente saber que le gusta leer sino qué libros lee, qué opina sobre la educación en nuestro país, saber qué desea aportar desde su nueva posición a nuestro estado, entre otras cosas. Confieso que estoy esperando escucharla en la radio, la televisión o en un foro de opinión porque luego se redactan palabras muy bonitas para quedar bien.

Como zacatecana espero que me represente una mujer que se parezca a mí, no en lo físico ni en la posición social, sino en lo que se refiere a lo femenino y lo cotidiano. Que sepa lo que es tener hijos y batallar con ellos, que sepa lo que es limpiar una casa aunque tenga quien le ayude, que sepa a cuánto está el aguacate y la leche,  resolver las situaciones que se presenten con su marido, trabajar, escoger un buen melón en la frutería (yo nunca le atino), hacer la cena y enseñarle a sus niños a lavarse los dientes.

Seguramente habrá cosas que le molestará hacer, cosas que no disfrutará, situaciones incómodas y errores incorregibles, pero creo que ya es tiempo de poner el ejemplo de que ser primera dama no es nada más pararse al lado del hombre en cuestión para servir de adorno. Creo que ella tiene todo para sentar un precedente y demostrar todo lo que puede hacer una mujer en las circunstancias ideales. Creo que está en posición de abrir camino y cambiar la manera en que se ve a todas esas mujeres que a final de cuentas, claro que influyen en la manera de gobernar de quien nos representa.

No sé si mis expectativas son muy altas, si en dos años escribiré nuevamente muy decepcionada o bien, orgullosa de esa mujer que, dicen, tenía muchas ganas de estar en el lugar en el que está.

Vivimos expuestos a la opinión de los demás, y en el caso de los servidores públicos las miradas se vuelven más críticas y las palabras mordaces. Sin embargo, hay ejemplos de matrimonios en esas mismas circunstancias, que han sabido darse su lugar uno al otro, fortalecerse en lo público y en lo privado, que han podido cumplir con su labor y ganarse el reconocimiento de la gente a la que sirven.

Cristina Rodríguez es una mujer como todas nosotras, la diferencia el día de hoy son las circunstancias en las que vive. De ella depende que esas circunstancias la superen y la hagan cambiar para mal, o bien,  que se vuelva un ejemplo de cómo una mujer común y corriente puede convertirse en inspiración para futuras generaciones.

Es el momento de demostrar su educación,  su entrega,  la capacidad de liderazgo, la madre que es, la esposa, la ciudadana. Le llegó el tiempo a Cristina Rodríguez de demostrar de qué está hecha y poder decirles con orgullo a los demás que sí, efectivamente tiene un carácter fuerte, pero qué bueno que es así porque así es como la necesita su marido, su familia y el pueblo zacatecano.

Yo por lo menos no la quiero gastándose el dinero en ropa y zapatos de diseñador, viajando por el mundo, asistiendo a eventos sin causa social o saliendo en portada de las revistas de sociales nomás porque sí, de esas ya hay muchas. Y no la quiero así porque sea malo (¿quién no quiere esa vida?) sino porque ella tiene ahora una responsabilidad y un compromiso con mucha gente, representar a tantas mujeres no es cualquier cosa y menos actualmente, que hay mujeres que luchan día a día por un lugar, por más derechos y reconocimiento.

Y que conste que no soy feminista, pero sí soy miembro activo de la sociedad en la que vivo, me responsabilizo de mí misma y de los hijos a los que educo, contribuyo  a que mi entorno sea mejor y voto con conciencia. Y así como yo hay muchas mujeres que están esperando que la que está hasta arriba sepa hacer bien su trabajo, con inteligencia, dignidad y ejemplo. Eso es lo que espero de Cristina Rodríguez, que sea DIFERENTE.

 

 

 

 

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